Cómo hacer un plan de estudio hasta el examen
Cuenta primero cuántas horas tienes de verdad hasta el examen y reparte el temario de atrás hacia delante, dando a cada tema al menos tres vueltas: estudiarlo, repasarlo y ponerte a prueba. Deja un día de cada siete sin asignar, porque algo saldrá peor de lo previsto.
Por qué los planes se rompen
Casi todos los planes de estudio fallan por el mismo sitio: se hacen con el tiempo que nos gustaría tener y no con el que hay. En psicología tiene nombre, la falacia de la planificación. En un estudio clásico, estudiantes de último curso calcularon cuánto tardarían en terminar su trabajo de fin de carrera, también en el peor de los casos. De media, para ese peor caso dijeron 49 días; tardaron 55. Solo alrededor de un 30 % lo terminó en el plazo que había previsto.
La conclusión práctica no es planificar con pesimismo, sino dejar hueco. Un plan sin margen se rompe el primer día que algo se tuerce, y un plan roto se abandona.
Paso 1: cuenta el tiempo real
Abre el calendario y cuenta los días que quedan hasta cada examen. Quita los días que ya sabes que no vas a estudiar, y para cada día de estudio apunta cuántas horas tienes después de clases, prácticas y trabajo. Sé honesto: dos horas que se cumplen valen más que cinco que no.
Multiplica y tendrás tus horas totales. Ese número es el presupuesto. Todo lo que viene después consiste en repartirlo.
Paso 2: trocea el temario
Haz una lista de los temas de cada asignatura y estima cuánto pesa cada uno. No hace falta precisión: con «corto, normal, largo» basta. Un tema largo de 60 páginas no se estudia en la misma sesión que uno de 10, y si los tratas igual, el plan se desequilibra en la primera semana.
Paso 3: reparte de atrás hacia delante
Empieza por el día del examen y ve hacia atrás. Los últimos días no son para temas nuevos: son para repasar y hacer exámenes de práctica. Delante de ellos van los repasos de cada tema, y al principio del plan, el estudio de cada tema por primera vez.
Si tienes varios exámenes, no estudies una asignatura entera y luego la siguiente. Alternar asignaturas a lo largo de la semana deja más tiempo entre el primer estudio y el repaso, y eso, como se explica en la guía del repaso espaciado, hace que se olvide menos.
Paso 4: tres vueltas por tema, como mínimo
Leer un tema una vez no es estudiarlo. Cada tema necesita al menos tres pasadas, y que no sean iguales:
- Estudiarlo: entenderlo, con un resumen o un esquema propio.
- Repasarlo unos días después, preguntándote en vez de releer.
- Ponerte a prueba con un test o con preguntas de examen, y apuntar lo que fallas.
Ponerse a prueba no es solo una forma de medir: es de las técnicas de estudio que más ayudan a recordar. Una revisión de diez técnicas de estudio la puso, junto al repaso espaciado, entre las dos más útiles, por delante de releer o subrayar.
Paso 5: deja margen y revisa cada semana
De cada siete días, deja uno sin asignar. Si todo va bien, es un día de repaso extra; si algo sale mal, es donde cabe lo que se ha retrasado. Y una vez por semana, revisa el plan: qué se ha hecho, qué no, y qué temas te han salido peor en las pruebas. Esos son los que necesitan otra vuelta.
Si un día no estudias, no lo acumules todo en el siguiente. Reparte lo pendiente entre los días que quedan. Un día con el doble de carga es el que hace que el plan se abandone.
Cómo se hace en NEX
En NEX pones la fecha del examen de cada asignatura, qué días estudias y cuántas horas, y NEX reparte el temario día a día, con varias vueltas por tema. Si un día no estudias, lo pendiente se reparte entre los días que quedan, y lo que fallas en los tests vuelve al plan.